Archivo para vigalondo

A VIGALONDO LO HAN ECHADO POR TONTO

Posted in Noticias de cine with tags on febrero 4, 2011 by JJMercado

Y además tienen razón. Nacho Vigalondo es un tipo que malvivía de hacer cortos y hacer de actor para anuncios de la tele. Un buen día se dijo que rodaría uno más. Sólo uno, a modo de última apuesta. Y le salió 7:35 de la mañana. Una genialidad que le sentó literalmente en la Gala de los Oscar. A partir de ahí pasó a convertirse en el gurú de los corteros patrios. En el genio del cine para los incomprendidos. En la brújula a seguir por los que andan perdidos en el duro mundo del celuloide. Con todo, su camino sólo podía ir en una dirección: dar el salto al largometraje. Los cronocrímenes, se llamó el invento. Un bodrio mayúsculo sobre viajes en el tiempo que pese a tener una horrible acogida en España gozó de cierto brío en algún que otro foro internacional (suponemos que al no ser conscientes de las horribles interpretaciones del reparto y quizá a haberse dormido durante algún que otro rato).

Pues bien, en medio de todo este aplauseo  de la cinematográfica modernez , Vigalondo fichó por El País, que le concedió un blog en su edición digital y le llegó a encargar recientemente su última campaña publicitaria, que todos hemos podido ver en la tele en los últimos días. Hasta aquí todo genial, claro. Pero llegó este viernes y al genio del cine se le ocurrió twittear el siguiente mensaje: “Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y cuatro vinos en el cuerpo podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!”. Y se armó la gorda. De entre todas las respuestas, quizá la más ajustada a derecho sea la del escritor Sergi Paimés: “Vigalondo, no juegues con según qué situaciones. No ha tenido gracia. De hecho, nada más leerlo, he pensado que eres un gilipollas”. Y la cosa siguió y siguió. Y Vigalondo no se la envainaba: “¿Cómo se llamaba la película esa de Spielberg? Ah, sí… Parque Judaico”, “A todo gas”, “El niño del pijama de rayas se va de marcha”, “Anna Frank’s catch me if you can”, “Encuentros en la tercera fosa”… Le daba incluso la risa el escándalo: “Me acaban de llamar del programa de David Letterman. Que quieren hablar del asunto”. Pero no. El que le llamó fue un señor de El País que le dijo que se largara por donde había venido. Que se le acabó el blog, que la campaña quedaba cerrada y que adiós muy buenas.

¿Se le ha expulsado por antisemita?, ¿por negacionista?… no hombre, no. Seguramente el pobre Vigalondo ni se lo plantea. Se le ha expulsado por tonto. Por imbécil. Por demostrar su escasa imaginación con unos chistes que la gente hace cuando no es muy consciente de lo que está contando y está volviendo a clase del recreo. Por “gilipollas”, como dijo Paimés. Por irresponsable. Y ahora, a recapacitar en el rincón.

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LOS CUTRECRIMENES

Posted in Opiniones with tags , on noviembre 28, 2010 by JJMercado

Tras la grata sorpresa de 7:35 de la mañana, la expectación que me causó descubrir que Vigalondo había dado el salto al largometraje me hizo inmediatamente acudir a “Los cronocrímenes” (vía streaming, of course…).

Pese a un arranque visualmente atractivo logré, por un momento (¿minuto y medio?), callar al diablillo que, sentado sobre mi hombro izquierdo, no hacía más que repetirme que aquella no sería la excepción que confirmase que el cine español es apabullantemente penoso (pueden encontrarse pocos tópicos tan ciertos como este). Después de los 15 primeros minutos tuve que rendirme y darle la razón a regañadientes. Tras la primera hora se la di de buena gana. Nada más acabar me tuvo que decir él a mí que quizá no era para tanto. Pero yo creo que sí.

“Los cronocrímenes” es un bodrio. Peor aún, un bodrio pretencioso (bendito sea el más banal de los Stallone) que, a base de un tema recurrente por quienes se las quieren dar de interesantes como los viajes en el tiempo, pretende maquillar un reparto actoral que produce vergüenza ajena y un guión propio de cualquier episodio de telenovela.

En definitiva, unos actores francamente malos (quizá podría salvarse Bárbara Goneaga, cuyo desnudo, aún gratificante, no podría ser más gratuito), una trama insostenible por donde se la coja (incluso con los viajes en el tiempo uno tiene que atenerse a la coherencia: ¿se puede o no modificar el futuro?; ¿hay o no una regresión infinita?; ¿pueden o no juntarse las realidades paralelas?) y unos diálogos que parecen escritos por un estudiante ruso en primero de español. Únase a todo esto una dirección discretísima y unos decorados que parecen haberse adquirido en una subasta de El dormilón y se obtendrá, naturalmente, la conclusión de que aquel “7:35 de la mañana” fue una idea tan genial como puntual. Quizá, esa sí, sea la excepción que confirme la regla de los audiovisuales patrios.

UN CORTO GENIAL

Posted in Opiniones with tags on noviembre 23, 2010 by JJMercado

Según el propio director, este corto suponía el todo o nada definitivo en su carrera. Después de haber fracasado innumerables veces, sólo esta última oportunidad podría redimirle de una vida dedicada a servir de extra en anuncios publicitarios. Con una buena idea plasmada en el guión, reunió a una serie de amigos y familiares (su propia madre tiene un papel) para intentar que las cámaras pudieran poner blanco sobre negro lo que negro sobre blanco él había imaginado. Y lo consiguió. En un par de noches, logró ensamblar un corto visualmente complicado de llevar a cabo con una naturalidad y una frescura sorprendentes que, lejos de molestar al espectador con altaneras pretensiones, nos presenta la historia desnuda y sencilla, sabedor del potencial de la misma. En él hay sorpresa y emoción y romanticismo y suspense y ternura y crueldad y, con todo ello, algo que  logra que el espectador se identifique con quien nunca pensaría hacerlo. En definitiva, este corto es la fiel captura de una idea brillante. Eso consiguió, no sólo que Vigalondo no volviese a ningún casting, sino que tuviese reservado una butaca roja en la Gala de los Oscar de 2004.

PD: Sólo una pega. Haber hecho algo así le obliga a uno a mantenerse a la altura, cosa que parece improbable. Precisamente ayer vi Los Cronocrímenes (su salto al largo) y la experiencia, pese a algún detalle salvable, no pudo ser peor…