Archivos para john ford

DOGVILLE, UNA JOYA

Posted in Cine independiente, Opiniones with tags , , , , , , on febrero 19, 2011 by JJMercado

Es por todos conocida la vieja frase de John Ford: las tres cosas más importantes para una buena película son el guión, el guión y el guión. Orson Welles (que llegaría a decir que sus tres directores favoritos eran Ford, Ford y Ford) apostaba sin embargo por el montaje como punto clave del resultado final. Alfred Hitchcock, quizá con más acierto aún, dijo al respecto que sólo podía decir dos palabras: Billy Wilder.

Desde luego los tres tenían razón y no seré yo quien venga ahora a enmendar la plana a tales gigantes. Sin embargo, siempre me ha parecido acertado aplicar al cine una máxima que alguien aplicara a las canciones según la cual una buena película sería un buen guión, un buen director, unos buenos actores, una buena producción “y algo más, que nadie sabe lo que es, pero que es lo más importante”.

Porque hay cientos de películas con guiones redondos, buen reparto, profundidad en la trama, estupenda dirección, grandes recursos… pero muy pocas son Casablanca o El Padrino o Ciudadano Kane o Centauros del desierto o Manhattan. Y desde luego, hoy día, pocas, muy pocas, son Dogville.

Dogville cumple perfectamente con todas las características objetivas que deberían transportarla automáticamente y en coche vip a los cielos del cine. Sin embargo, sólo el “algo más” que decíamos hace que nos impacte y nos atrape como lo hace. Lo cual tiene un mérito extra tratándose de todo cuanto envuelve la trama que nos presenta. Porque es una de las películas más extrañas y originales que uno pueda ver.

Rodada íntegramente en un antiguo almacén de tanques, el pueblo de Dogville, donde se desarrolla toda la acción, aparece en la pantalla delineado con tiza en el suelo de la inmensa nave industrial. No hay paredes, apenas hay mobiliario y el recinto queda delimitado por paneles de luz que van cambiando del encendido al apagado. Como si de un escenario teatral se tratase, el espectador, a modo de divinidad omnipresente, se encuentra en todo momento con la posibilidad de ver lo que pasa en la totalidad del pueblo, sin ningún tipo de limitación física. Este recurso, originalísimo y arriesgado (sobre todo por la capacidad de concentración que exige), es sin duda lo primero que atrapa a quien decide aceptar la mano tendida por el polémico director Lars von Trier, quien logra sacar del mismo un partido extraordinario,  muy de agradecer y desde luego con un mérito colosal.

La película narra las andanzas de Grace (Nicole Kidman) quien logra, tras una desesperada huida, llegar a Dogville. Éste es un pueblo singular, muy marcado por la vida comunal de sus extraños y escasos vecinos. Entre ellos está Tom Edison (Paul Bettany), joven filósofo y aleccionador moral del vecindario, quien decide convencer al escéptico grupo para que, a pesar de ser buscada por la policía y ser una fugitiva de la mafia, a cambio de que Grace les ayude con algo de trabajo, en compensación, en sus respectivas casas. Pese a que en principio los vecinos muestran cierta amabilidad y llegan a aceptarla como una más, pronto empezarán a hacer uso del poder que les ha sido concedido hasta llegar, en un interesantísimo proceso de degradación moral, a anularla por completo como ser humano.

Von Trier nos habla así del inmenso peligro que tiene la capacidad de poder de unos sobre otros, siendo indiferente que hablemos de gente acostumbrada a ello o de simples desamparados. En la película son tratados a la par los mafiosos con pistolas y  los, en principio, pobres olvidados. Todos, una vez disueltas las circunstancias sociales que les separan, acabarán comportándose de igual modo si el arma del poder cae en sus manos.

En Dogville  todo se sostiene gracias a una magistral interpretación del reparto (por primera vez me ha gustado mucho Kidman), la impactante solidez del guión, con su épico y sorprendente final, y la personalísima mano del propio von Trier. Todo eso y “algo más” hacen de ella una joya al alcance de cualquiera.

AHORA SE EXPLICA LO DE LOS COHEN

Posted in Listas, Noticias de cine with tags , , , , , , on enero 30, 2011 by JJMercado

Ya hablamos aquí hace no mucho de la decepción que provoca el western con el que los Cohen, por otra parte, han conseguido hacerse con un buen puñado de nominaciones a los Oscar. Como dijimos entonces, la película carece de casi todos los caracteres propios de un western serio y honrado, que va mucho más allá de sombreros, pistolas y caballos.

Ya de entrada sorprendió la elección del guión a versionar. Tue grit destacó siempre, más allá de la historia, por la genial interpretación de John Wayne (y eso es imposible versionarlo, claro). Lo que ahora ya no sorprende tanto es la lista que los famosos hermanos han confeccionado destacando los westerns que más les han influido. A saber: 1) Hasta que llegó su hora; 2) El fuera de la ley; 3) Greaser’s Palace; 4) Duelo a muerte en O.K. Corral; y 5) El juez de la horca.

Ante esto, cualquiera que haya visto más de dos westerns en su vida podría pensar que simplemente los Cohen pretender epatar al personal haciéndose los raritos. Sin embargo, todo aquel que además haya visto su última película no sólo no dudará de su honestidad sino que sabrá explicarse el resultado.

Hoy día, quien quiera enfangarse en ese dificilísimo género (Wilder nunca dio el paso) sólo podrá optar entre la originalidad de contar la historia del viejo oeste americano como realmente nos dicen hoy los datos que fue (desde luego, no tan salvaje) o la profundidad y la estética de los grandes clásicos (ausentes todos en la lista de los Cohen). Pocas veces se ha optado por la primera vía (quizá La puerta del cielo) y muchas por la segunda, con resultados generalmente muy malos. De entre quienes lo han conseguido, desde luego cabría citar a Eastwood, con Sin perdón.

También los hay que han optado por una suerte de western tuneado a modo de tercera vía y que han salido muy bien parados. Un ejemplo destacado sería el de Tarantino con Kill Bill. Una película (o dos) que tiene más de Ford o, sobre todo, del mejor Leone por fotograma que las dos horas juntas de True Grit.

DECEPCIONAN, LOS COHEN

Posted in Opiniones with tags , , , , on enero 24, 2011 by JJMercado

Fallan los Cohen. Decepcionan y mucho a los que, como yo, se ilusionan al descubrir que alguien osa meterle mano al western. Desde luego cabe atribuirles el valor de acudir a un género dificilísimo, pero nos es imposible dar por buena la aventura.

A bote pronto, me vienen a la cabeza dos intentos salvados con dignidad (por razones de más o menos altura) en los últimos años: Apaloosa y El tren de las 3:10. Nada más. Y nada menos, claro, pues salir airoso del único género con el que no se atrevió alguien como Billy Wilder no es tarea fácil. Porque un western es algo más que colocarles cananas a unos barbudos, levantar pueblecillos de  madera y filmarle reflejos a la estrella de un sheriff. Un buen western es una lección moral, es un ritmo agotador, es un paisaje profundo y unas miradas capaces de recitar párrafos de Shakepeare. Algo que sólo ha conseguido, por ejemplo, John Ford o Sergio Leone o Howard Hawks o John Wayne o Clint Eastwood. Algo, en fin, de lo que se han quedado muy lejos los hermanos Joel y Ethan Cohen.

Es difícil saber por qué, puestos a meterse en faena, eligieron True Grit (Valor de ley) como guión a versionar. No es, desde luego, uno de los más apropiados para destacar aunque bien es cierto que esto podría ser considerado también como un factor favorable a la hora de trabajar en él y tomarlo como reto. En cualquier caso, el resultado es bastante pobre.

La película nos cuenta la historia de una niña que, tras ver cómo el asesino de su padre consigue huir impunemente, decide perseguirlo hasta poder darle caza y hacerle pagar con el justo castigo de la horca. Para ello, contratará los servicios de un viejo sheriff. Ambos, con la ayuda de un Ranger de Texas que anda también persiguiendo al mismo hombre, aún por motivos distintos, emprenderán una aventura en busca del forajido.

Pese a que la narración arranca con una cita bíblica acerca de la necesidad de perseguir a los culpables y vemos (disfrutamos, incluso) durante los primeros minutos de metraje cómo la protagonista femenina (Hailee Steinfeld), impulsada por la fuerza moral de hacer justicia, no descansa hasta dar con quien se comprometa a ayudarla en su misión, el espectador pronto percibe cómo la película comienza a desinflarse para no parar hasta el final. Pasados esos primeros 30-45 minutos la historia se nos vuelve de una superficialidad alarmante, con unos personajes estereotipados, sin conexión alguna y faltos de la más mínima profundidad. Steinfeld, que como hemos dicho nos hace disfrutar durante la primera parte con su empuje, termina siendo un personaje secundario ensombrecida por las dos grandes estrellas de la película, Jeff Bridges y Matt Damon. El primero salva el papel, lo que en ningún caso es suficiente cuando quien lo hizo antes que tú fue capaz él solito de salvar la película entera, ganar un Oscar y, lo más difícil de todo, llamarse John Wayne. El segundo, en su papel de Ranger rubio y bigotudo, llega a provocar en ciertos momentos vergüenza ajena. Probablemente la culpa deba recaer más en el equipo de arte que en su propia actuación, pero en a mi nunca no me quitó de la cabeza la idea de ir vestido de cowboy en una fiesta de disfraces.

Con todo ello, y sin una dirección o una fotografía que destacar, la película se queda en nada. Un intento torpe de meterse en un jardín sólo abierto a unos pocos elegidos. Ya lo cantaban algunos: Manolete, si no sabes torear…

También en esto (como en todo) consiguió acertar el viejo Wilder.

EL HOMBRE QUE (CASI) MATÓ A BOGDANOVICH

Posted in Carameladas with tags , , on diciembre 8, 2010 by JJMercado

Dice Joseph McBride en su monumental biografía “Tras la pista de John Ford” lo que sigue:

Para amigos y colegas, incluso para los miembros de su familia, Ford siempre fue alguien inescrutable (…) Era capaz de la mayor de las generosidades y de la más depravada crueldad, a veces con la misma persona. El escritor Darcy O´Brien (…) resumió las contradicciones (de J. F.) definiéndole como “un viejo genio sentimental, cruel, bastardo e hijo de puta que siempre, durante cincuenta años, supo lo que se hacía sin que nadie le superara nunca en lo que a conocimientos sobre cine americano se refiere”. (…) Para todos aquellos que le conocieron, intentar entender su personalidad y su a menudo perverso comportamiento se ha convertido en una proeza de una complejidad casi talmúdica.

Yo no sé si comprendió esa “casi talmúdica” complejidad, pero lo que Peter Bogdanovich pudo comprobar bien de cerca fue lo del “perverso comportamiento” del genio uno de los días que se acercó a entrevistarle para la redacción de un libro sobre su obra.

Yo creo, desde luego, que ni aún pudiendo decir después que un día conocí a Ford hubiera querido estar en el pellejo del pobre Bogdanovich aquel día. Menos mal que el resultado global mereció la pena y hoy podemos disfrutarlo todos.