Archivos para Boardwalk Empire

BOARDWALK EMPIRE Y SUS 50 MILLONES

Posted in Producción, Series with tags , on diciembre 28, 2010 by JJMercado

Qué suerte tienen aquellos que no han visto aún Boardwalk Empire (making of). Los que no supimos reprimir la tentación esperando su llegada a España llevamos ya un mes largo de sequía, sin nada mínimamente parecido a lo que echar el guante, y parece que nos queda aún largo tiempo de espera.

La serie ya fue comentada aquí, así que nada nuevo que decir sobre ella. Lo que vuelve a traerla hoy al blog es un estupendo vídeo que resume tres meses de duro trabajo y, sobre todo, de duro -durísimo- pagar y pagar cheques hasta alcanzar los nada menos que 50 millones de dólares que supusieron la inversión inicial de HBO, desesperada por encontrar lo que, aunque imposible, finalmente han encontrado: algo capaz de hacer olvidar Los Soprano y Mad Men.

Ahora falta ver si son capaces de rentabilizar la inversión. Crucemos los dedos por que así sea y no vuelva a suceder lo mismo que la última vez que HBO desembolsó una cantidad similar. Fue con Roma, una maravillosa serie cuya primera temporada tuvo un coste de 85 millones (si bien 15 eran de la BBC) pero que tuvo que cerrar al término de la segunda ante la imposibilidad de alcanzar beneficios.

Es verdad que aquí no se enfrentan a la reconstrucción de la ciudad imperial, pero baste ver el artificial y a la vez minuciosísimo levantamiento del boulevard de la Atlantic City de principios de siglo, con todos y cada uno de sus negocios (exposición de bebés prematuros a 25 céntimos incluida), las toneladas de arena de playa, el mar o los carteles publicitarios de la época para entrever el por qué de los polémicos 50 millones.

BOARDWALK EMPIRE, LA LEY SECA Y EL CINE

Posted in Producción, Series with tags , on diciembre 9, 2010 by JJMercado

Fue hace tres meses cuando, alertado por la noticia de que Martin Scorsese había dirigido el primer capítulo de una serie de televisión, descubrí Boardwalk Empire. Ya el primer capítulo, de más de una hora de duración, me produjo cierta confusión: no sabía bien si aquello era una película o una serie de televisión.

Ambientada fundamentalmente en Atlantic City, Boardwalk Empire nos cuenta las andanzas de Nucky Thompson (un Steve Buscemi en el que probablemente sea el papel de su vida), el hombre que mueve los hilos de la ciudad, y todo su entorno (rico en actores y en personajes, un jovencísimo Al Capone incluido) a partir de la entrada en vigor de la Ley Seca en EEUU.

Nunca antes, que yo sepa, se había realizado un retrato tan crudo –por lo poco alterado- de lo que provocó aquella ley: la creación de mafias, la adulteración de las bebidas alcohólicas a fin de aumentar beneficios, el aumento del poder de los políticos corruptos (valga la redundancia), la proliferación del crimen y sobre todo… la incapacidad para reducir el consumo de alcohol. Hoy, cuando pocos se acuerdan de lo que aquella prohibición supuso, vivimos día a día exactamente el mismo caso trasladado al mundo de las drogas. Quizá el visionado de la serie les haga a algunos cambiar su opinión al respecto.

La ambientación, los decorados, el elenco actoral y la extrema preocupación por el detalle (todo tipo de usos y costumbres, noticias locales, vocabulario, vestuario…) son del máximo nivel, lo cual explica el abultadísimo presupuesto con que la serie cuenta. Baste decir que sólo el primer capítulo tuvo un coste de 18 millones de dólares.  Como recuerda Carlos Reviriego, una cifra superior a la suma de los presupuestos de cinco de las primeras películas del propio Scorsese: Malas calles, Taxi Driver, Alicia ya no vive aquí, Jó, que noche y La última tentación de Cristo.

Desde luego, parte del mérito corresponderá a la inflación. Sin embargo, esto da pie a pensar en la tremenda rentabilidad que HBO espera obtener de la emisión de la serie (que ya ha firmado una segunda temporada) lo que, junto a los datos relativos a las taquillas de cine (nunca antes se había ido tan poco), podría hacernos recapacitar sobre la necesidad que tiene la industria cinematográfica de replantear sus modelos de negocio.

Porque no hay excusas. Demostrado ya que la piratería no es su principal enemigo y que el público sigue tan hambriento como siempre de historias repletas de amor y de intriga y de miedo y de suspense, al cine no le queda sino adaptarse a la marea que ha provocado la disrupción tecnológica: la HD, las pantallas y los sistemas de sonido cada vez mejores, el video on demand, el streamig… hacen cada vez más apetitoso el consumo casero de los productos audiovisuales. Si, frente a todo esto, la industria cinematográfica, en lugar de remojar sus barbas tras ver lo que pasaba con sus colegas de la música, resulta que todo lo que se les ocurre es tirar  de leyes absurdas, culpar a los ciudadanos de cambiar de hábitos, obligarles a pagar vía subvenciones películas que jamás verán ni aun siendo gratis, mentir sobre la incidencia de los “piratas” y subir el precio de las entradas a fin de mantener los ingresos de taquilla, mal vamos. Pero ellos sabrán. Menos mal que algunos entienden de qué va el tema.

Entretanto, además de muy buenas películas que sigue habiendo (no conviene dramatizar), nos quedan cosas como Boardwalk Empire que, insisto, no sé muy bien si es una serie de televisión o una película de 12 horas, cuya primera temporada terminó este lunes no decepcionando en absoluto, lo cual después de ver el primer capítulo era para mí un reto casi imposible.

Qué suerte tienen quienes no la hayan visto todavía. Y qué navidades tan entretenidas pueden pasar si se dedican a ello.