Archivos para Balada triste de trompeta

SECUESTRADOS YA ESTÁ AQUÍ

Posted in Cine en español, Noticias de cine with tags , on febrero 22, 2011 by JJMercado

Por fin. Después de meses esperando desde que causara sensación en el pasado Festival de Sitges, este viernes se estrena, con 200 copias en toda España, Secuestrados, película a la que hemos ido prestando especial todo este tiempo. Ojalá la triste historia de Balada triste… no se repita y no se trate de una película cuyo tráiler valga más por sí sólo que la cinta en sí. Yo, desde luego, mantengo alta la esperanza y la multitud de reseñas que publicó ayer El blog del cine español me ayuda a ello. Copia a continuación algunas de ellas:

Agencia EFE:

“…transmite miedo desde el sufrimiento “.

El País:

“…una apuesta difícil de digerir, pero disfrutable por todos aquellos que piden que el cine les sacuda, provoque, incomode… ”.

El Periódico:

“Secuestrados perturba por su realismo sin concesiones”.

El Diario Vasco:

“La película desarrolla una tensión constante sin dejar un momento de respiro”.

La Información.com:

“…una estupenda película sobre los denominados secuestros exprés”.

Cinemanía:

“Va camino de convertirse en una de las películas españolas más exitosas del año”.

Variety:

“Implacable y realista, Secuestrados logró lo casi imposible: dejar a un duro festival de terror en estado de shock”.

¿QUÉ CELEBRA HOY EL CINESPAÑOL EXACTAMENTE?

Posted in Cine en español with tags , on febrero 13, 2011 by JJMercado

Hoy es la Gala de los Goya, la gran fiesta del cinespañol. O del fracaso del cinespañol, mejor dicho, aunque aquí lo celebremos igual. Porque así somos en España y así son los hombres, mujeres y viceversa del cine patrio: ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Nadie ha ido a ver sus películas, nadie conoce ni los títulos que han acaparado nominaciones y ellos se juntan entre todos, se premian, se besan y terminan tan contentos. Pues vale. O no tanto.

Porque en el año de la Ley Sinde, en el año en que han sido capaces (que también tiene su mérito) de perder 38 millones de euros y 7 millones de espectadores respecto del año pasado, en el año en que hasta ellos mismos han salido tarifando con sus dimes y diretes, el año en que el presidente (o ex, hoy héroe nacional) ha sido el más nominado junto a su vicepresidenta en segundo lugar (al menos respetan las jerarquías) creo que va a dar especial grima verles, en un hercúleo alarde de hipocresía, celebrando su fiesta.

Afortunadamente, ya no engañan a nadie. Este mismo fin de semana empezaban ya a salir a la luz en prensa (¿será verdad la conspiración mediática en su contra?) los datos que venimos manejando en el blog desde hace unos meses. La Razón se atrevía incluso a diagnosticar las causas. A saber: excesivo volumen de producción, subvenciones, cine de autor, el divorcio entre los festivales y el público, el escaso poder de atracción del «star-system», la superposición de estrenos y la ausencia de 3D. En mi opinión, es un análisis algo torpe. Podría haberse ahorrado casi todas las razones simplemente citando el intervencionismo brutal al que está sometido. Éste es el que provoca la utilización de dinero público (más de 80 millones), el descompensado volumen de producción, el solapamiento de los casi 150 estrenos en los 54 fines de semana del año y la ausencia de riesgo de la escasa calidad, los caprichos de autor y el desprecio al marketing. En cuanto al uso del 3D, casi mejor que se quede en casa. Sólo pensar en el cafrerío nacional metido a derrochar millones en un nuevo modelo de producción que desconocen por completo (que se lo pregunten a Segura) y el posible resultado del producto da escalofríos.

Lo que sí resulta interesante del artículo de La Razón es la lista del top ten de fracasos del año (ténganse en cuenta dos cosas: que sólo una parte de esa recaudación llegará al productor y que el precio de la película supera, en algún caso con creces, los 2,5 millones en cualquier caso):

1. «Io, Don Giovanni», de Carlos Saura. 23. 285 euros; 2. Elisa K», de Jordi Cadena y Judith Colell, 35.686 euros; 3. «La mujer sin piano», de Javier Rebollo, 55.418 euros; 4. «Luna caliente», de Vicente Aranda, 74.529 euro; 5. «La mosquitera», de Agustí Vila, 87,291 euros; 6. El cónsul de Sodoma», de Sigfried Monleón, 315. 280 euros; 7. «Nacidas para sufrir», de M. Albaladejo. 396. 731 euros; 8. «Habitación en Roma», de J. Medem, 514.908 euros; 9. «Amador», de F. León de Aranoa. 626. 673 euros; 10. «Didi Hollywood», de Bigas Luna, 721. 373 euros.

Esto es lo que recauda gente como Carlos Saura, Vicente Aranda, Bigas Luna, Albadalejo o Fernando León. Mejor no imaginar lo que recauda un joven principiante. Claro que habrá quien piense que probablemente estos ya no están de moda y que de hecho muchos de ellos ni tienen nominaciones a los Goya de esta noche. Muy bien, cojamos las dos principales nominadas de esta noche y veremos cómo Balada triste de trompeta, con los siete millones de euros que costó y su premio en Venecia bajo el brazo ha recuperado menos de 2,5 millones (datos de taquilla: recuérdese que sólo parte irá al productor). Por su parte Bollaín, con su También la lluvia y su selección para representarnos en los Oscar, vemos que ha recuperado apenas 3 de los más de 5 millones de euros de coste.

Así que, con todo esto, ¿qué carajos van a celebrar estos tipos esta noche? Y, por cierto, ¿cuánto nos va a costar la fiesta?

BALADA TRISTE DE TROMPETA… PERO TRISTE, TRISTE

Posted in Cine en español, Opiniones with tags , , on diciembre 18, 2010 by JJMercado

Triste, muy triste, porque Balada triste de trompeta es mala, muy mala. Mala hasta la náusea lo cual, si bien es cierto que podría sonar exagerado, se justifica por las grandes expectativas que, al menos a mí, me había generado.

La película es el resultado de la suma de una serie de secuencias que van dejando –todas ellas- un reguero de quieroynopuedos constantes. De poner la zanahoria y no alcanzarla nunca, aumentando con ello, claro, el cabreo del espectador que, como yo, peca de inocente toda la primera hora de metraje tratando de morder el vegetal. A partir de ese momento, sólo haber pagado 8 euros me ha retenido en la butaca y, sin embargo, debiera haberlo hecho.

Me habría ahorrado un final eterno, de 50 minutos, a base de un tedioso huir hacia adelante en una historia que no da de sí, compuesta por unos personajes construidos a base de trazos infantiles y arbitrarios: un padre payaso que de repente toma furibundo partido en la Guerra Civil –tendencia colorada, of course- y se convierte en asesino, que después pasa a ser de repente un esclavo pacífico en el Valle de los Caídos y de repente un adalid de la venganza violenta ante un hijo medio tonto que ve fusilar a gente como quien mira los pajaritos, que de repente quiere ser payaso, que de repente lo es y pasa, de repente a trabajar en un circo en el que, de repente también, aparece alguien que como él es “payaso por no ser un asesino”. En ese instante, y de repente, claro, la novia del malo se enamora de él y, ¿lo adivinan?, sí, de repente, salen juntos hasta que el malo les caza y ella va y viene, viene y va de uno a otro, todo muy de repente, hasta que, como digo, se pasan 50 minutos los unos detrás de los otros para acabar en una escena igual, pero mucho peor, que la escena de El día de la Bestia colgando en el balcón de Callao y que a su vez es la escena, más o menos, que da fin a La comunidad.

En definitiva, un bodrio del que sólo se podría salvar (además del trailer, cooperador necesario para mis grandes esperanzas) la fotografía de De la Rica y la interpretación de Areces como un par de tristes perlas entre el montón de basura que si bien a De la Iglesia le ha cargado de premios y honores (ahora está claro el doble cohecho de Tarantino como juez supremo de Venecia) desde luego a cualquier espectador sensato no hará sino provocarle unas ganas enormes de abandonar la sala.

Quien se esté pensando verla que lo tenga en cuenta: en no mucho tiempo estará circulando en la red. Así que ahorren, que los tiempos no están para estas cosas.

EXCEPCION/ES PATRIA/S

Posted in Cine en español, Opiniones with tags , , on diciembre 3, 2010 by JJMercado

Corre uno el riesgo de que le llamen pesado de tanto decir que el cine español es mayoritariamente malo. Podríamos discutir (lo iremos haciendo en futuros  posts) acerca de las causas, pero los efectos ahí están y son indiscutibles. Ya dijo Machado –Antonio- aquello de que “bueno es recordar/ las palabras viejas/ que han de volver a sonar” y por eso, quizá, no esté de más hacer lo propio con el tan famoso como certero análisis (es posible que lo más certero, cinematográficamente hablando, de su vida) que Juan Antonio Bardem hiciera del cine patrio tildándolo de “políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. Hubiera estado bien, por cierto, que alguien le preguntase al patriarca Bardem qué era eso de “políticamente ineficaz” o, caso de haberlo entendido correctamente, si no sería esa la única cosa positiva que pudiera decirse sobre el tema en cuestión. Claro que lo mismo corría uno el riesgo de encontrarse con todo un discurso a lo Castro, por lo que mejor decirle que sí a todo y a otra cosa.

He dicho antes, no sin intención, que el cine español es “mayoritariamente” malo. Como en todo, claro, hay excepciones. Bastaría con fijarnos en puros datos estadísticos para, viendo cómo crecen año a año la producción de películas en España (135 en 2009), intuir que, de entre todas ellas, alguna habrá que pueda salvarse.

Para mí, ya que las fechas obligan a hacer balance del año viejo, este año hay dos películas que merecen ser salvadas de un hipotético auto de fe. Dos películas de las que, por cierto, y no por casualidad, podríamos perfectamente decir en su honor aquello de que “no parecen españolas”.  Una de ellas la salvo con conocimiento de causa: Buried (Enterrado), por original, atrevida y técnicamente impecable (pese a alguna pega de guión que pudiera hacérsele y las dos o tres malditas veces, por timoratas, salidas de cámara del ataúd). La otra no es más que una apuesta, no muy riesgosa ni heterodoxa, lo sé, basada, más que en las críticas y los premios, en los trailers que hasta el momento hemos podido ver de ella: Balada triste de trompeta. Desde luego la impresión visual, el reparto y la acreditada carrera de su director me hacen tener en ella una confianza poco común. En cualquier caso, como se estrena el próximo día 17, caso de desencantarme siempre estaré a tiempo de avivar con ella las llamas de la infamia, esas en las que arden los millones de euros robados a unos espectadores que ni tienen ni tendrán nunca como cómplices esos hombres y mujeres de la kultura, tan incomprendidos, tan necesitados.