Archivos para 3D

ENCONTRADAS PELÍCULAS NAZIS EN 3D

Posted in Noticias de cine with tags , , , on febrero 18, 2011 by JJMercado

Parece que se amplía la estrecha relación del nazismo con el cine. Es por todos conocida la afición de estos monstruos por documentar fílmicamente multitud de sus actos; nadie duda de la inmensa calidad de algunos de sus cineastas, tal que Leni Riefenstahl con El triunfo de la voluntad (de la que, por cierto, Buñuel hizo un montaje para abreviarla al parecer tan genial como el documental mismo); asimismo, todos estamos acostumbrados ya a ver el horror que provocaron en miles de películas con mayor o menor fortuna. Lo que no sabíamos hasta ayer mismo es que habían experimentado con rodajes en 3D.

Eso es lo que ha descubierto el director australiano Philippe Mora, que ha encontrado en Berlín dos cintas con los títulos Tan real que casi lo puedes tocar y Seis chicas en un fin de semana, ambas “rodadas en 35 milímetros, aparentemente con un prisma colocado frente a dos lentes”.

Desde luego, es sorprendente, si bien no tanto para firmar, como están haciendo algunos, que los nazis se adelantaron varias décadas a la industria americana. Ya dijimos hace tiempo que en 1915 se estrenó Jim the Pemman, en el Astor Theatre de NY, pese a que el primer gran éxito no llegara hasta 1952 cuando, bajo el lema “Un león en tus rodillas!! fue estrenada Bwana Devil, el Avatar de la época.

3D: BREVE HISTORIA PASADA Y FUTURA

Posted in Exhibición, Producción with tags , , on enero 8, 2011 by JJMercado

Con el estreno de Avatar el pasado año parecía que una nueva experiencia había llegado a nuestras vidas: el cine en tres dimensiones. Todos acudimos a probar la sensación de flotar junto a los muñecos azules de James Cameron. En realidad, todos habíamos sido “víctimas” de un marketing poderoso (ese que los cineastas españoles quieren colgar del palo más alto) y además lo sabíamos de sobra. Porque, ¿quién no había vivido ya alguna vez la experiencia tridimensional en algún documental submarino o sobre los faraones del Antiguo Egipto? Es verdad que el viejo zorro de Cameron nos lo presentó todo mucho más bonito y desarrollado, pero la experiencia venía ya de atrás.

O muy atrás. Tanto como que el cine en 3D estaba ya inventado antes incluso que las películas sonoras (en 1915 se estrenó Jim the Pemman, en el Astor Theatre de NY), aunque su primer gran auge no llegara hasta 1952 cuando, bajo el lema “Un león en tus rodillas!!” fue estrenada Bwana Devil, el Avatar de la época. En esos años la industria del cine luchaba incansablemente a fin de robarle espectadores a una tecnología nueva que acababa de irrumpir y que, pese a sus aún precarias prestaciones, prometía un futuro esplendoroso que pocos supieron prever. Así, los empresarios del sector se lanzaron a inventar nuevos formatos, pantallas más grandes, técnicas de sonido más potentes, películas con olores (pese a que la incapacidad de hacerlos desaparecer provocaba una mezcolanza insoportable) y, como hemos dicho, la resurrección de las tres dimensiones.

Pese a que los precios de las entradas suponían un incremento importante (téngase en cuenta que los exhibidores, además de comprar gafas por unos 5-10 céntimos el par, tenían que pagar a dos proyeccionistas capaces de ejercer su trabajo de manera que la imagen filtrada en rojo y la verde se mostrasen en perfecta sincronización) la recaudación sí tuvo un gran impacto haciendo de ello un negocio que parecía rentable.

Dada la voz de alarma, los demás empresarios del mundo del cine se pusieron manos a la obra, fundamentalmente la Warner (House of Wax), Universal (It came from outer space, entre otras) y Disney (Melody). Pero no llegaron muy lejos. En un período de tiempo que no llegó a los 4 años la moda 3D se apagó por completo. La incomodidad de las gafas, el precio de las entradas, la complejidad de distribuir las películas en 3D y 2D y el excesivo coste que habilitar las salas para las proyecciones (que sólo podían rentabilizarse a muy largo plazo) hicieron que el negocio terminara por morir, como certificara en un titular Variety: “3D looks dead in United States”.

Nada nuevo bajo el sol, como vemos. La historia se repite, aún con las naturales diferencias de contexto que, dicho sea de paso, poco bueno dicen de los días presentes. Así, podemos observar cómo mientras la disrupción tecnológica que antaño supuso la TV (en blanco y negro aún) provocó la competencia empresarial e incentivó la creatividad hasta límites insospechados, hoy los piratas del mundillo ven en Internet no un reto frente al que luchar tratando de satisfacer mejor a la clientela, sino una suerte de barco criminal al que hacer frente con los favores del legislador a fin de hacerle desaparecer por las malas. Además, es fácil ver cómo es posible que andemos cayendo en los mismos errores que hicieron desaparecer en su día al 3D: precios altos, salas que no terminan de adaptarse (por no ver claro en beneficio), mala calidad no sólo de las películas sino de la propia tecnología (la mayoría no nos ofrecen un 3D real, sino forzado en postproducción), la dificultad de la producción (que le pregunten a Torrente) y las malditas gafas, si cabe más incómodas y problemáticas que en el pasado.

Sin embargo, no todo son inconvenientes y el avance imparable de la tecnología podría poner freno a muchos de estos problemas. Así, ya hemos podido ver cámaras que graban directamente en 3D, diseños de gafas mucho más atractivos o, directamente, la desaparición de las mismas con idénticos o mejores resultados que es, parece evidente, el único futuro posible si no se quiere acabar de nuevo con un titular como el de Variety en los años cincuenta.

En cualquier caso, ¿será capaz el 3D, como algunos piensan, de ofrecerle al espectador una experiencia tan atractiva como para hacer posible la sustentación de las salas de cine frente a la facilidad de acceso a los contenidos vía Internet o, directamente, como ya se está haciendo en EEUU, por la propia TV? Pues parece razonable pensar que no.