DON CORLEONE ESTÁ EN SOL

El pueblo es el que se avasalla y se degüella a sí mismo, el que pudiendo escoger entre ser sometido o ser libre, rechaza la libertad y acepta el yugo; el que consiente su mal o, mejor dicho, lo busca. Étienne de La Boetié.

Indignadas. Así dicen estar las miles de personas que llevan ya una semana a voz en grito en la Puerta del Sol. Lo que empezó en una sentada a modo de protesta contra la policía se ha convertido en todo un movimiento social integrado por la más heterogénea masa.

Primero fueron los cabecillas izquierdistas, ésos que ahora duermen y se reúnen allí mismo en asamblea y que, por aquello de dejar claro que las clases existen y siempre existirán, se refugian del sol bajo carpas, como los generales romanos, y deciden las consignas que después todos deberán corear al unísono.

Luego llegó el grueso de la tropa, los bienintencionados, los hombres-pieza, los que se encuentran cómodos en el rebaño, los que cuando se les pregunta por qué están allí encogen los hombros y siguen gritando. Son también los parados, los que de verdad no se sienten representados, los que huelen que la cosa está muy mal pero que sin embargo carecen de bagaje cultural alguno que les sirva para diagnosticar causas y proponer curas acertadas.

Y por último, a modo de tercera ola, llegaron los jovenzuelos del botellón. Esos que se han encontrado con el plan hecho, los que ya saben qué hacer a las ocho de la tarde, los que antes de ir pasan por casa (yo lo he visto) a maquillarse, a vestirse como corresponde y gritan igual que beben y se indignan igual que duermen y protestan por hacer algo, por pasar las tardes con alguna movida a la que apuntarse.

He dicho antes que toda esta masa (tirando a chusma) es un conjunto heterogéneo, lo cual no quita para que compartan muchas cosas. Destacaremos dos.

Todos padecen, en primer lugar, esa grave enfermedad de nuestros días que podríamos denominar esnobismo 2.0. La tecnología, las redes sociales, los nuevos modos de comunicación nos acaban de arrasar y aún no hemos aprendido a adecuar nuestro comportamiento de un modo mínimamente digno. De golpe, se ha hecho realidad el deseo de la lámpara que un día tuvo Warhol y los minutos de fama nos han sido concedidos a modo de pensamientos, opiniones y otros animales de 140 caracteres con los que cualquiera puede martirizar a cualquier otro. Facebook y twitter, por ejemplo, han dado rienda suelta al más desatado narcisismo de unas gentes que no se cansan de expresarle a los demás sus más profundas tonterías. Esnobismo puro y duro que, en el caso de Sol, no puede ser más llamativo: gentes que, a través de sus iphones, sus blackberrys y otros tantos aparatos (nunca, por cierto, desarrollados en sus paraísos filosocialistas) pretenden emular los comportamientos de los grandes revolucionarios que en la historia han sido.

Y en segundo lugar, y mucho más importante, los hijos de la revolución/ rebotellón de Sol comparten, por encima de cualquier diferencia secundaria, el gusto por las cadenas, la querencia a mantener agachada la cabeza ante un Poder que en ningún caso cuestionan y, mucho menos, pretenden debilitar. Antes al contrario, de las propuestas asamblearias que bajos las carpas han sido consensuadas no hay ni una sola que no esté destinada a agravar el peso estatal, a ensanchar su poder de decisión. No quieren libertad (es la gran olvidada de todo este follón y nadie la echa en falta). Quieren coacción. Y quieren, además, manejarla ellos.

Cuando el otro día un reportero iba preguntando a los allí presentes, cada uno expresaba una petición distinta: un trabajo para mi hijo, unos políticos dignos, la reforma de la ley electoral, que se cambie una ley según la cual un extranjero tendrá siempre preferencia ante un español para optar a un puesto de trabajo (juro que una chica dijo eso), la libertad de las ardillas (que se me caiga una oreja si miento)… y así podríamos seguir. Todos con su petición en el bolsillo, todos con la mirada baja, como en la mítica primera escena del El Padrino, esperando, sin importar el modo, que el poderoso Don Vito haga justicia.

Los gritones de Sol comparten, por encima de todo, su cobardía y su servidumbre, su gusto por el palo y la cadena. Su desdén, en fin, hacia la libertad.

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4 comentarios to “DON CORLEONE ESTÁ EN SOL”

  1. Me sorprende toda esta amargura. Creo que es algo evidente que las personas se agrupan como masa. Sólo los individualistas ven esto de forma negativa. Los que boicotean este acontecimiento con su opinión son los mismos que callan cuando el pueblo, como masa, acude a mítines políticos, consume en masa los productos de las multinacionales (móviles, refrescos, marcas de ropa). No es mala la expresión comunal. Lo malo es cuando está guiada con un final interesado — pero la plataforma que lo convoca es apartidista. Por eso te encuentras con que cada persona tiene un deseo. Porque no están tan uniformados como crees. Porque no todos quieren lo mismo.
    En cuando a lo del esnobismo, estoy un poco cansado de quien desacredita a alguien por usar internet o el iphone. O son hippies, o son burgueses, en qué quedamos. Se trata de gente a quienes se les dio de todo hace unos años y ahora se les retira todo de un plumazo. Se han quedado con un iPhone en la mano. No entiendo por qué se les odia. Son la juventud de España. Llevamos demasiado tiempo metiéndonos con ellos.
    No dejes que tu ideología de derechas te haga un sectario, eres bienvenido en Sol, aunque te parezca mentira, la convocatoria es también para gente como tú. Tú también pareces indignado. Ven a quejarte del PSOE. La derecha es bienvenida. Por qué la derecha sólo se manifiesta en asuntos como la familia y otros rollos de moralina? Me gustaría ver una entrada como esta en tu blog cuando se produzca la siguiente manifestación del foro de la familia, y de cómo todo el mundo está aborregado. Ah, perdona, no, que este blog es de cine.
    Seguiré leyéndote. Un saludo.

  2. JJMercado Says:

    A ver, Alex, sólo unas aclaraciones:
    – Ni me amargan ni odio ni censuro en ningún caso a los manifestantes. Allá ellos. Cosa distinta es que, dada la importancia que el fenómeno parece estar teniendo (no lo ha alcanzado la gente del Foro de la Familia, por ejemplo), me haya parecido oportuno dar mi opinión.
    – Creo que es iluso pensar que no hay interés detrás de todo esto. Después de casi 8 años de gobierno y unos cuantos de crisis económica, que se forme todo este follón a unos días de las elecciones de hoy, a mí, cuanto menos, me haría sospechar.
    – Yo no desacredito a nadie por usar nada. Me llama la atención, no obstante, que se quiera posar de lo que no se es, que es precisamente como la RAE define el término esnobismo.
    – Todo el último párrafo está equivocado, lo siento. No soy “de derechas”. No he ido a votar hoy por convencimiento moral. Respeto a los que lo han hecho, pero a mi ni me gusta el sistema per se, ni, lógicamente, me gusta ninguno de los que de él se sirve.
    – ¿Mis propuestas? Pues coinciden perfectamente con esto, por ejemplo: http://www.slideshare.net/partidolibertad/octavilla-anverso

    Un saludo!!

  3. alberto.djusto Says:

    En momentos como este se echa de menos nuestro blog eh? 😉

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