UNA SOPA DE LETRAS LLAMADA TORRENTE 4

Segura lo ha vuelto a hacer. Es más, gracias a la subida del coste de las entradas – en especial las que se vendan en 3D- y a la mayor tirada de copias, ya ha conseguido batir su propio récord de recaudación durante el fin de semana, pese a no haber superado en espectadores las cifras conseguidas con Torrente 3. En definitiva, y por abreviar, del viernes al domingo ha conseguido levantar más de 8 millones de euros y un millón de espectadores. Veremos a ver si alcanza al final de la carrera la cima de su Torrente 2 (tercera película española más vista de la historia).

Yo aporté a estas cifras mi granito de arena y fui a verla el sábado en 3D. Es verdad que no deja de estar entretenida. Ahora bien, no puedo decir que me gustase. Desde luego, no es la 1 (que yo creo sí puede tomarse como película seria y, además, nada mala) pero tampoco la 3 (que a mí me pareció un bodrio mayúsculo y aburrido), si vale de consuelo. No me pareció especialmente divertida (ni a mí, ni al dispuestísimo público que conmigo compartía la sala) y las actuaciones, entre otras cosas, dejan mucho que desear (lo del villano Francisco no tiene nombre). Paquirrín es majete un rato, pero a los dos minutos uno se acuerda de Javier Cámara o Gabino Diego y desea matar, no a él, sino a un Santiago Segura que ha vuelto otra vez a fallar en lo más barato: un buen guión y un buen escudero de cartel.

Porque la película es un despropósito exagerado, un caos lleno de tetas y pedos que mantiene al público entretenido en busca de la cara conocida y el chiste que logre justificar el pago de la entrada, cosa que, a mi juicio, no logra conseguir, siendo la mayoría de buenas gracias precisamente los guiños descarados que hace a la 1 (las seis mil peseta en guijki, y las pajillas, vamos). Evidentemente, tiene cosas (puntuales) buenas y graciosas, hallazgos que hacen que uno pase un rato divertido aun con la sospecha de que algún otro va a ser el que ría el último.

Podríamos decir, en fin, que Torrente es al cine lo que las sopas de letras a la literatura: entretienen al personal gracias a la búsqueda de cosas concretas que se le ofrecen escondidas entre un desorden sin sentido ni sustancia. El público busca chistes y caras conocidas. Mientras tanto, nadie termina valorando que el conjunto es completamente absurdo.

Ahora bien, ¿es esto denunciable?, ¿alguien se pone a leer ordenadamente las sopas de letras?…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: