¿DOBLAJE O VERSIÓN ORIGINAL?

Se dice, se cuenta, se rumorea en voz baja (aunque cada vez más alta) que el nuevo frente que tiene pensado abrir la Administración en el trillado campo de batalla del cine es la regulación del doblaje a fin de, cuando menos, limitarlo. Parece que el propio Ignasi Guardans (hoy muerto y sepultado por quien previamente le elevó a los altares) dijo, siendo director del ICAA, que si por él fuera “terminaría con el doblaje a la mañana siguiente”.

La señal más clara, sin embargo, ha venido del propio Ángel Gabilondo, actual Ministro de Educación, quien puso voz de algún modo a los rumores cuando hace unos meses relacionó la patria dificultad con los idiomas con la existencia del doblaje. Por su parte, Carlos Cuadros, sucesor del pobre Guardans, no tardó en apoyar el discurso con sus aplausos, si bien situó el fin de la industria del doblaje “en unos 15 años”.

Por su parte, los propios interesados en el asunto tratan de defenderse de la amenaza adelantando el tsunami económico que supondría en un sector que mueve alrededor de 300 millones al año y que da de comer a unas 30.000 personas.

Ante tales argumentos uno se ve en la sana situación de no querer situarse ni con los unos ni con los otros (pese a que mis preferencias personales se decanten más hacia la V.O.). Desde luego, es ridículo el argumento de los puestos de trabajo en situación de riesgo. Si un sector no es productivo, sus trabajadores deberán adaptarse a una nueva situación que les ponga en una posición más favorable para rentabilizar sus trabajos sirviendo a quienes libremente lo demanden. Lo demás es beneficencia forzada. Eso que tan a menudo cabe en la manoseada “solidaridad”.

Por otro lado, relacionar el nivel de idiomas de una población entera con la existencia o no del doblaje en el cine suena a chiste. Primero, porque la culpa debería recaer en la educación (padres, colegios…), nunca en una industria dedicada exclusivamente a ganar dinero entreteniendo al personal. Y segundo, porque la gente sencillamente no va al cine; y los que ven las películas lo hacen mayoritariamente en formatos (internet, dvd, tv…) que les permiten siempre la posibilidad de usar la versión original. Además de todo esto, resulta que en Francia, Alemania e Italia se dobla exactamente igual que aquí y no estaría mal que el bueno de Gabilondo examinase el nivel de idiomas extranjeros de los jóvenes de allí.

Pero en cualquier caso, el argumento definitivo, el único que debe interesar, es el que aportan los propios empresarios de la exhibición cinematográfica. Y esto dicen que de acabar con el doblaje nada de nada porque, sencillamente, les supondría la ruina. Así lo explica uno de los empresarios con más peso en el sector, Enrique González Macho, presidente del grupo de cines Renoir, cuando dice que “en algunos lugares existe una minoría ruidosa que reivindica la versión original. La cuestión es que esta minoría, o se queja y luego no va a ver las películas o es más minoritaria de lo que parece porque resulta inviable. Yo he terminado doblando en contra de mi voluntad como única forma de mantener algunos cines abiertos”.

Entre esa minoría ruidosa, por cierto, hay una ruidosa mayoría (muy culta y muy moderna, eso sí) que justifica su preferencia por la versión original en base a que les gusta escuchar a los actores recitar sus textos a la vez que actúan. Alegan que el doblaje pervierte el verdadero trabajo del actor y lo desnaturaliza. Lo que no deben saber estos potenciales amantes del teatro es que la gran mayoría de las películas americanas las escuchamos precisamente dobladas gracias a un trabajo que tiene lugar varios meses después de que las escenas fuesen rodadas.

Y para muestra, un botón de la esperada Atlas Shrugged:

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7 comentarios to “¿DOBLAJE O VERSIÓN ORIGINAL?”

  1. alberto.djusto Says:

    Yo lo prefiero en VO por aprender y luego por la razón que acabas de tirar por tierra en el último párrafo :S

  2. JJMercado Says:

    Yo tb, eh? Lo que yo critico respecto de los idiomas es que debe ser una decisión empresarial, no responsabilizar al cine de la educación idiomática de la gente. Que no sirva de excusa para legislarlo más, vamos.
    Y lo segundo, igual. Aún siendo como es, prefiero escuchar a la persona real, aunque la voz sea grabada meses después. Aquí se agradece la falta de dominio… jeje… Por ejemplo, Garci o Berlanga lo hacen o lo hacían con sus actores mucho y se nota el sonido enlatado hasta llegar a resultar molesto.

  3. alberto.djusto Says:

    Vale, pero es que esa cultura empresarial entronca muy bien con una sociedad acomodada al doblaje. No estoy diciendo que los empresarios arriesguen sus negocios dejando de doblar pero sí digo que el cine es un elemento muy significativo de la capacidad idiomática de una sociedad y desde luego en nuestro caso es un reflejo perfecto. Por ello si la industria comenzara a cambiar en este sentido nos haría un favor a todos.

    Así visto este un claro ejemplo de divergencia entre el bienestar privado (doblar) y el público (no doblar) que sólo se resuelve mediante intervención pública jeje

  4. JJMercado Says:

    Ese es el tema 😉
    No van a pagar ellos la transición a una sociedad que vea películas en VO (dando por hecho que además el cambio beneficiaría de algún modo a la gente…).
    El caso de González Macho es ejemplar porque es un defensor de la versión original que además ha dado el paso de llevarla a la práctica… teniendo que perder mucho dinero y cerrando salas.
    En cualquier caso, no creo que la importancia del cine sea tan grande como para que los 120 minutos semanales que en el mejor de los casos un espectador medio se ponga delante de una pantalla vaya a cambiar su estatus idiomático. Repito que hablamos del cine, pq en internet, dvd, tv… etc tenemos acceso perfectamente a la VOS.
    Por otro lado, en Alemania y Francia se dobla también y sin embargo hablan el inglés, por lo menos, perfectamente (o mucho mejor que aquí, vamos, sobre todo en Alemania).
    Yo creo que el paso definitivo se dará en unos 5 años. Cuando a los exhibidores les empiece a compensar mucho económicamente el subtitulado frente al doblaje. Se calcula que para entonces habremos llegado a un entorno de producción y distribución mayoritariamente digital, que permitirá ahorrar mucho en incorporar al para entonces ya archivo (no rollo de película) los subtítulos en cuestión en el idioma que sea.
    Será entonces, con mucha probabilidad, cuando el mercado provea (siempre termina haciéndolo) y nos empuje a todos a acudir a la VOS (eso contando con que el 3D y la animación no sigan ganando terreno. Sobro todo lo primero… ¿si nos tenemos que poner a leer en 3d apaga y vete…jeje).

  5. Tu último párrafo yo lo entiendo como que “en realidad el doblaje no desnaturaliza tanto debido al trabajo posterior de los actores de doblaje”, quizás lo interpreté mal. Por un lado yo creo que el buen doblaje intenta ajustarse lo mejor posible a actor originalmente, pero siempre va a desnaturalizarse más o menos eso está claro.

    Yo no creo que vaya a desaparecer el doblaje ni por asomo en España simplemente por el interés de las productoras que tienen al espectador español más que acostumbrado a ver las películas dobladas desde hace décadas.

    Preferís el VO al VOS?

    Yo en cualquier caso reconozco mi comodidad, aunque use en un DVD una versión original bien antes bien después quiero ver la doblada 😛

  6. JJMercado Says:

    Sí, el tema está en que si la versión digamos original es tb doblada, la naturalidad del actor se pierde igual en tanto que la voz es añadida en fase de post-producción, meses después de haberse preparado el papel y haber rodado la escena.
    Yo tb, si no estoy demasiado interesado, veo películas en español doblado.
    Cuando digo VO, me refiero a la VOS, sí 😉
    Por cierto, hay una cosa que es muy curiosa, pero que no se sabe demasiado: el español (de España) es muy mal soportado en Latino América, que se encargan a su vez de doblarlas -fundamentalmente en Méjico, donde son especialistas- a lo que se conoce como español neutro, mezcla rara que se encarga de limar acentos. Esto pasa sobre todo en producto de TV ya que en cine no se hace tanto, con el consecuente coste: pocas películas españolas se venden en Latinoamérica, frente a lo que intuitivamente pueda parecer.

  7. Sí bueno, sólo hay que meterse a pelisyonkis por ejemplo, lleno de versiones en español latino, aunque ya lo sabía de antes. Lo del ‘español neutro’ no lo sabía, curioso!

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