A VIGALONDO LO HAN ECHADO POR TONTO

Y además tienen razón. Nacho Vigalondo es un tipo que malvivía de hacer cortos y hacer de actor para anuncios de la tele. Un buen día se dijo que rodaría uno más. Sólo uno, a modo de última apuesta. Y le salió 7:35 de la mañana. Una genialidad que le sentó literalmente en la Gala de los Oscar. A partir de ahí pasó a convertirse en el gurú de los corteros patrios. En el genio del cine para los incomprendidos. En la brújula a seguir por los que andan perdidos en el duro mundo del celuloide. Con todo, su camino sólo podía ir en una dirección: dar el salto al largometraje. Los cronocrímenes, se llamó el invento. Un bodrio mayúsculo sobre viajes en el tiempo que pese a tener una horrible acogida en España gozó de cierto brío en algún que otro foro internacional (suponemos que al no ser conscientes de las horribles interpretaciones del reparto y quizá a haberse dormido durante algún que otro rato).

Pues bien, en medio de todo este aplauseo  de la cinematográfica modernez , Vigalondo fichó por El País, que le concedió un blog en su edición digital y le llegó a encargar recientemente su última campaña publicitaria, que todos hemos podido ver en la tele en los últimos días. Hasta aquí todo genial, claro. Pero llegó este viernes y al genio del cine se le ocurrió twittear el siguiente mensaje: “Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y cuatro vinos en el cuerpo podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!”. Y se armó la gorda. De entre todas las respuestas, quizá la más ajustada a derecho sea la del escritor Sergi Paimés: “Vigalondo, no juegues con según qué situaciones. No ha tenido gracia. De hecho, nada más leerlo, he pensado que eres un gilipollas”. Y la cosa siguió y siguió. Y Vigalondo no se la envainaba: “¿Cómo se llamaba la película esa de Spielberg? Ah, sí… Parque Judaico”, “A todo gas”, “El niño del pijama de rayas se va de marcha”, “Anna Frank’s catch me if you can”, “Encuentros en la tercera fosa”… Le daba incluso la risa el escándalo: “Me acaban de llamar del programa de David Letterman. Que quieren hablar del asunto”. Pero no. El que le llamó fue un señor de El País que le dijo que se largara por donde había venido. Que se le acabó el blog, que la campaña quedaba cerrada y que adiós muy buenas.

¿Se le ha expulsado por antisemita?, ¿por negacionista?… no hombre, no. Seguramente el pobre Vigalondo ni se lo plantea. Se le ha expulsado por tonto. Por imbécil. Por demostrar su escasa imaginación con unos chistes que la gente hace cuando no es muy consciente de lo que está contando y está volviendo a clase del recreo. Por “gilipollas”, como dijo Paimés. Por irresponsable. Y ahora, a recapacitar en el rincón.

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2 comentarios to “A VIGALONDO LO HAN ECHADO POR TONTO”

  1. alberto.djusto Says:

    no me había enterado de esta historia. me quedo a cuadros, parece mentira que una persona pública pueda cavar tan hondo para cagar, joder…

  2. JJMercado Says:

    Yo para mi que el tío andaba de fiesta el viernes con su iphone y luego le ha podido el orgullo. Pero la ha cagado bien, sí…

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