LA PIRATA SINDE RESPONDE (Y HACE EL RIDÍCULO)

La Ministra Pirata, alias la Sinde, ha dado muestras de vida. Desde su escondite ha remitido a El País un artículo en el que trata de defender su papel de representante del submundo de la kultura. Desde luego es un puesto con muchos candidatos y una no puede dormirse en los laureles demasiado tiempo.

En el artículo no dice nada nuevo. Lo empieza citando, en castellano antiguo, viejas tretas administrativas referenciadas al Quijote; se mantiene en sostener que los usuarios de internet tienen como enemigo a la kultura, en general; dice además que esos usuarios suelen llevar una vida triste y que esa es la razón para que se lancen a navegar por internet, en busca de una pizca de ilusión, aún virtual, con el que hacer más llevadera su existencia; y termina advirtiéndonos de los peligros futuros en base a catástrofes pasadas, poniendo como ejemplo al pobre Méliés.

De todo esto pueden sacarse conclusiones claras. Por ejemplo: que la pobrecita es una cursi redomada, que no entiende ni una pizca del problema al que se enfrenta, que es poseedora de una vanidad y un narcisismo casi inalcanzable (cabe recordar que la co-autora de “Mentiras y gordas” se subvenciona a sí misma) y que no le falta el valor que suele dar el desconocimiento.

Porque solo así se entiende que, entre todos los ejemplos que podría haber elegido para maldefender su causa, haya elegido hablar de “lo lamentable que sería que los Méliès de hoy fueran erradicados de la Tierra como lo fue el gran cineasta francés cuando gigantes como Edison lo llevaron a la ruina imponiendo un modelo de negocio que llevaba anejo un modelo narrativo, estético e ideológico único. (Porque) Como no estemos muy atentos, eso es exactamente lo que ocurrirá con la cultura”.

Esto está muy bien para calentar a los burritos con quien está acostumbrada a tratar, la Ministra. Pero de nada le vale con quien conozca mínimamente la historia: es verdad que el bueno de Méliés terminó arruinado por el malvado “gigante” Edison. Lo que no explica la Sinde es que la causa del “gigantesco” crecimiento del inventor se debió a que, gracias al estimable apoyo del gobierno americano y las patentes que le hacían único propietario del kinetoscopio y el vitascope, pudo hacer que la Oficina de Patentes se dedicasen a perseguir policialmente (a menudo a punta de pistola) a todos aquellos que tratasen de entrar en la industria del cine sin contar con el correspondiente certificado de permiso. Precisamente eso fue lo que llevó a la ruina a muchos como el francés y lo que obligó a muchos otros (Lasky, B. de Mille, Goldwyn…) a huir hacia el oeste, lejos del largo brazo policial neoyorkino. Más concretamente, a un lugar inhóspito llamado Hollywood.

Lo demás, ya lo ha contestado estupendamente Enrique Dans en su blog.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: