FIN DE AÑO MADE IN BERLANGA

Acaba el año, acaba la década y ninguna película refleja tan bien este redondo acabar, aún siendo mucho más, claro, como París Tombuctú. En ella, aprovechando el agotamiento del milenio pasado, Berlanga no sólo le dio un final apocalíptico a la cinta sino que, con ella, le puso el punto definitivo a su monumental carrera.

A mí me cuesta mucho encontrar una película en la que terminen tantas cosas y tan importantes. Y desde luego muy pocas que dejen un sabor tan agridulce, con especial carga de lo agrio, en el paladar de uno. No sólo por el metafórico fin cinematográfico de Berlanga (con ese poderosísimo cartel (“Tengo miedo L.” que, contra lo que todos hemos pensado alguna vez no fue un deseo personal del director ni, mucho menos, su testamento artístico/vital sino una jugarreta de los guionistas, pese a que el resultado nos siga emocionando igual) o por el Cambalache de Aute (este sí es de suponer que ha sido elegido por el propio Berlanga con un mensaje parecido) sino por la representación de la continua huída hacia adelante (“somos los que se van”, dijo Borges), de esa constante búsqueda sin salida ni solución óptima que todos sufrimos y que fundamenta la base de la película.

PS: Yo no sé si es apropiado, en estas fechas, meternos en estos jardines (en cualquier caso, esta película lleva mucho tiempo en mi Top Ten). Por eso mañana, para compensar, recurriremos a otra Nochevieja de cine. Y no a cualquiera, sino a la más remotamente tierna que se haya filmado nunca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: