BALADA TRISTE DE TROMPETA… PERO TRISTE, TRISTE

Triste, muy triste, porque Balada triste de trompeta es mala, muy mala. Mala hasta la náusea lo cual, si bien es cierto que podría sonar exagerado, se justifica por las grandes expectativas que, al menos a mí, me había generado.

La película es el resultado de la suma de una serie de secuencias que van dejando –todas ellas- un reguero de quieroynopuedos constantes. De poner la zanahoria y no alcanzarla nunca, aumentando con ello, claro, el cabreo del espectador que, como yo, peca de inocente toda la primera hora de metraje tratando de morder el vegetal. A partir de ese momento, sólo haber pagado 8 euros me ha retenido en la butaca y, sin embargo, debiera haberlo hecho.

Me habría ahorrado un final eterno, de 50 minutos, a base de un tedioso huir hacia adelante en una historia que no da de sí, compuesta por unos personajes construidos a base de trazos infantiles y arbitrarios: un padre payaso que de repente toma furibundo partido en la Guerra Civil –tendencia colorada, of course- y se convierte en asesino, que después pasa a ser de repente un esclavo pacífico en el Valle de los Caídos y de repente un adalid de la venganza violenta ante un hijo medio tonto que ve fusilar a gente como quien mira los pajaritos, que de repente quiere ser payaso, que de repente lo es y pasa, de repente a trabajar en un circo en el que, de repente también, aparece alguien que como él es “payaso por no ser un asesino”. En ese instante, y de repente, claro, la novia del malo se enamora de él y, ¿lo adivinan?, sí, de repente, salen juntos hasta que el malo les caza y ella va y viene, viene y va de uno a otro, todo muy de repente, hasta que, como digo, se pasan 50 minutos los unos detrás de los otros para acabar en una escena igual, pero mucho peor, que la escena de El día de la Bestia colgando en el balcón de Callao y que a su vez es la escena, más o menos, que da fin a La comunidad.

En definitiva, un bodrio del que sólo se podría salvar (además del trailer, cooperador necesario para mis grandes esperanzas) la fotografía de De la Rica y la interpretación de Areces como un par de tristes perlas entre el montón de basura que si bien a De la Iglesia le ha cargado de premios y honores (ahora está claro el doble cohecho de Tarantino como juez supremo de Venecia) desde luego a cualquier espectador sensato no hará sino provocarle unas ganas enormes de abandonar la sala.

Quien se esté pensando verla que lo tenga en cuenta: en no mucho tiempo estará circulando en la red. Así que ahorren, que los tiempos no están para estas cosas.

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3 comentarios to “BALADA TRISTE DE TROMPETA… PERO TRISTE, TRISTE”

  1. […] Desde luego para mí, parte nada neutral por definición y sin haber visto gran parte de las nominadas (ni ganas), el tema se divide en dos bandos contrapuestos que coinciden, además, con las dos películas que, en principio, definí en su día como mis dos grandes esperanzas: en el lado bueno, Buried; en el lado oscuro, Balada triste de trompeta. […]

  2. […] disgustado que ello conlleva (no quiero ni acordarme del maldito Álex de la Iglesia y su más que tristísima trompeta que, merecidamente, está constituyendo un sonado fracaso en taquilla pese a que los premios y las […]

  3. […] película a la que hemos ido prestando especial todo este tiempo. Ojalá la triste historia de Balada triste… no se repita y no se trate de una película cuyo tráiler valga más por sí sólo que la cinta en […]

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