GODARD Y EL COPYRIGHT

Es curioso ver cómo la gente de la kultura, generalmente ubicados en posiciones ideológicas escoradas a la izquierda, se desgañitan por defender los derechos de propiedad privada sobre sus obras. No parece ser el caso de Jean-Luc Godard quien, a sus ochenta años, parece mantener la coherencia en este aspecto. EL próximo día 17 estrena en España “Film Socialisme” y en una entrevista concedida a El cultural habla precisamente de estos temas.

Desde luego, el famoso realizador francés acierta por casualidad ya que lo que le impulsa a defender lo que defiende no parece ser más que la aversión que le produce teóricamente la propiedad privada como institución. Lo que no comprende que la propiedad tiene su justificación en la escasez y que las ideas no son bienes escasos. No es posible que haya conflicto con respecto a sus usos alternativos porque éstos no son excluyentes, luego las ideas no pueden ser objeto de apropiación. Es por ello que incluso los que como yo somos defensores de un capitalismo radical, deberíamos posicionarnos en contra de la propiedad intelectual.

En cualquier caso, como curiosidad, no está mal leer lo que al respecto dice el bueno de Godard.

-¿Usted no reclama ningún derecho a quienes utilizan las imágenes de sus películas?

-Por supuesto que no. De hecho ya lo hacen muchos artistas y lo cuelgan en Internet, aunque por lo general sea bastante malo. Pero no tengo la sensación de que me estén robando. Yo no tengo Internet. Anne-Marie (Miéville, su compañera y también cineasta) sí navega. Aunque en mi película hay imágenes que vienen de Internet, como ésas de los dos gatos que están juntos.

-¿Para usted no hay diferencia de status entre esas imágenes anónimas de los gatos que circulan por Internet y los planos de El gran combate de John Ford que usted también utiliza en Film Socialisme?

– (…) En la ciencia, ningún científico paga derechos por utilizar la fórmula elaborada por un colega. Esto es un derecho asumido que en el cine, sin embargo, no existe. El derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos. Al contrario, tengo deberes. Por tanto, en mi película hay otro tipo de préstamos, no citas, simplemente extractos. Como una inyección que recoge una muestra de sangre para ser analizada (…).

-El “socialismo” del filme tiene que ver precisamente con violentar la idea de propiedad, empezando por la de las obras…

No debería haber propiedad sobre las obras. Beaumarchais sólo quería beneficiarse de una parte de la recaudación de Las bodas de Fígaro. Él podía decir: “Fígaro lo he escrito yo”. Pero no creo que hubiera dicho: “Fígaro soy yo”. Este sentimiento de propiedad de la obra no apareció hasta más tarde.

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